El Hipódromo de La Plata quedó paralizado por un conflicto que enfrenta a la administración con jockeys, cuidadores y vareadores, quienes decidieron suspender por tiempo indeterminado las actividades en reclamo de mejoras en la cobertura médica ante accidentes en pista.
La protesta, que afecta el desarrollo normal de las competencias, se da en un contexto de incertidumbre para la actividad hípica, clave en la generación de empleo en la región.
Un reclamo que expone las falencias del sistema
El conflicto se desató tras un grave accidente sufrido por el jockey Juan Pintos el último fin de semana. Durante el Premio “La Paiva”, Pintos cayó violentamente de su montura y sufrió fracturas en la cadera, una clavícula y tres costillas, además de un pulmón perforado. Según su testimonio, al llegar al Hospital Gutiérrez le negaron la atención y tuvo que ser derivado al Hospital Rossi.
Este episodio reavivó un viejo reclamo de los trabajadores del sector: que la cobertura médica en caso de accidentes se realice en clínicas y hospitales privados, y no en el sistema público provincial, como establece actualmente el protocolo.

Desde la administración del Hipódromo aclararon que la atención de los siniestros está a cargo de Provincia Seguros, aseguradora que cubre asistencia médica, indemnizaciones y renta diaria en caso de lesiones. Sin embargo, remarcaron que no tienen potestad para modificar el esquema de derivaciones ni autorizar tratamientos en instituciones privadas.
Ante la falta de acuerdo, los trabajadores mantienen la medida de fuerza por tiempo indeterminado, lo que obligó a cancelar la reunión hípica prevista para este jueves. La administración, en tanto, anticipó que solicitará la conciliación obligatoria al Ministerio de Trabajo bonaerense.
Impacto en la industria hípica y el empleo local
La paralización del Hipódromo no solo afecta a los jockeys y entrenadores, sino a toda una cadena de trabajadores y sectores vinculados a la actividad hípica. Según estimaciones del sector, en La Plata la industria del turf emplea directa e indirectamente a más de 5.000 personas, entre cuidadores, vareadores, veterinarios, herradores y personal de mantenimiento.
Además, el Hipódromo platense es el segundo más importante del país después del de San Isidro, con una actividad que no solo genera apuestas sino que también impacta en comercios y servicios de la zona.
En los últimos años, la actividad hípica viene enfrentando una crisis derivada de la reducción de los aportes estatales y la caída de las apuestas, lo que obligó a muchos trabajadores del sector a migrar hacia otras provincias o incluso abandonar la profesión.