Insólito: Rodrigo Camilleri, hijo de Cristian “El Volador” Camilleri —reconocido jefe de la hinchada del Lobo—, intentó entregarse esta mañana a la Justicia argentina, pero fue rechazado con una instrucción clara: “Que se vaya”. El motivo, según fuentes cercanas al caso, fue que en ese momento estaba declarando Iván Tobar, líder de la barra del Pincha y figura clave en el enfrentamiento que desató este caos.
La ciudad de La Plata vive horas de incertidumbre y tensión tras un nuevo capítulo en la violenta interna que sacude a la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y que involucra a las barras bravas de Gimnasia y Esgrima La Plata (GELP) y Estudiantes de La Plata (EDLP).
En un hecho insólito, Rodrigo Camilleri, hijo de Cristian “El Volador” Camilleri —reconocido jefe de la hinchada del Lobo—, intentó entregarse esta mañana a la Justicia argentina, pero fue rechazado con una instrucción clara: “Que se vaya”. El motivo, según fuentes cercanas al caso, fue que en ese momento estaba declarando Iván Tobar, líder de la barra del Pincha y figura clave en el enfrentamiento que desató este caos.
El episodio, que roza lo surrealista, tuvo lugar en los Tribunales de La Plata y dejó en evidencia el clima de confrontación que persiste entre ambos bandos. Rodrigo, quien estaría implicado en los disturbios recientes que dejaron heridos y destrozos en el Hospital San Roque de Gonnet, habría acudido voluntariamente para ponerse a disposición de las autoridades.
Sin embargo, la presencia de Tobar —quien también enfrenta cargos por su presunta responsabilidad en los mismos hechos— obligó a los efectivos policiales a pedirle que regresara en otro momento, aparentemente para evitar un cruce directo entre los involucrados. “Vuelvo el jueves”, habría dicho el hijo del “Volador” antes de retirarse, según relataron testigos en redes sociales.
Una entrega frustrada en medio de una guerra de poder
La situación no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una disputa que trasciende el fútbol y se entrelaza con la lucha por el control del gremio de la construcción en la región. Cristian “El Volador” Camilleri, de 51 años, es una figura histórica en la tribuna de Gimnasia, pero también un actor influyente en los negocios sindicales y políticos de La Plata. Su archirrival, Iván Tobar, no solo encabeza la barra de Estudiantes, sino que se ha posicionado como un hombre fuerte dentro de la UOCRA tras la caída de Juan Pablo “Pata” Medina, exlíder del sindicato.
El enfrentamiento entre ambos bandos estalló el pasado 25 de marzo en el Hospital San Roque, cuando una batalla campal dejó al menos seis heridos, entre ellos el propio Camilleri, quien recibió un disparo en la pierna y cortes en la cabeza. Desde entonces, la Justicia, a cargo del fiscal Gonzalo Petit Bosnic, avanza en una investigación que ya cuenta con dos detenidos y pedidos de captura para otras ocho personas, entre las que se encuentra Rodrigo Camilleri. La causa, caratulada como “tentativa de homicidio agravada” y “daño agravado”, apunta a esclarecer si Tobar fue el autor ideológico del ataque, mientras que el hijo del “Volador” podría quedar detenido en las próximas horas por su presunta participación activa.
“Que se vaya”: el eco de un sistema desbordado
El insólito pedido de los policías a Rodrigo Camilleri no pasó desapercibido en las redes sociales, donde el hashtag #LaPlata se llenó de comentarios que oscilan entre la indignación y el sarcasmo. “El hijo del Volador fue a entregarse, pero le dijeron que vuelva después porque estaba Tobar. Esto es un guión de Netflix”, escribió un usuario en X. Otro agregó: “La Justicia argentina en su máxima expresión: ‘Hoy no, vení mañana’”. El episodio pone en jaque la capacidad de las autoridades para manejar un caso de alta sensibilidad, en el que los vínculos entre barras, sindicalistas y políticos locales son un secreto a voces.
Mientras tanto, la declaración de Iván Tobar, quien se entregó el pasado 27 de marzo y enfrenta cargos por amenazas coactivas agravadas en una causa federal de 2021, mantiene en vilo a la ciudad. Su detención, aunque no está directamente ligada a los hechos del hospital, reavivó la guerra con el clan Camilleri. En este contexto, la fallida entrega de Rodrigo agrega un nuevo giro a una trama que parece no tener fin.
¿Cómo sigue para los Camilleri y la interna de UOCRA?
Con Rodrigo Camilleri en la mira de la Justicia y su detención inminente, el futuro de la familia en el entramado de poder platense está en juego. Cristian “El Volador”, aún recuperándose de sus heridas, prometió desde su cama no bajar los brazos y seguir “viviendo en paz”, aunque sus palabras chocan con la escalada de violencia que lo rodea. Del otro lado, Tobar y sus hijos, Santiago y Rodrigo, también enfrentan acusaciones que podrían llevarlos tras las rejas.
La investigación sigue su curso, con allanamientos que han secuestrado armas, dinero y elementos vinculados a las barras de ambos clubes. La Plata, conocida por su rica historia futbolística, se ve hoy atrapada en una lucha de facciones que amenaza con desbordar las instituciones. Mientras los verdaderos hinchas de Gimnasia y Estudiantes piden paz en las tribunas, la pregunta que resuena es clara: ¿hasta dónde llegará esta guerra?