Las dos centrales obreras de Buenos Aires cierran filas con el Gobernador, respaldando su plan político y electoral “para defender los derechos laborales y la soberanía frente al ajuste nacional”. La Provincia como clave para resistir.
Las dos Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA) de la provincia de Buenos Aires emitieron un contundente comunicado en el que expresan su respaldo unánime al gobernador Axel Kicillof. Este apoyo no solo se centra en las políticas públicas implementadas por su gestión en favor de los trabajadores y el pueblo bonaerense, sino también en la estrategia política y electoral que el mandatario defina, amparado en las facultades que le otorga la Constitución provincial y legitimado por el voto popular.
El pronunciamiento llega en un momento crítico para el país, marcado por lo que las centrales describen como «políticas de ahogo financiero, ajuste, represión y desguace del Estado» impulsadas por el Gobierno nacional. Según las CTA, estas medidas representan un ataque directo a los derechos históricos conquistados por la clase trabajadora, fruto de décadas de luchas y sacrificios.
«Vivimos momentos muy complejos en los cuales la derecha y las corporaciones pretenden avanzar eliminando los derechos», advierten, al tiempo que denuncian un plan para «entregar los recursos naturales de la Nación» y reducir a Argentina a una «colonia» al servicio de los intereses económicos concentrados, tanto locales como globales.
Un respaldo con raíces ideológicas
El apoyo a Kicillof no es meramente circunstancial. Las centrales destacan que el gobernador ha demostrado un compromiso firme con principios como la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la defensa de los derechos humanos. Estos valores, según el comunicado, son los pilares de un «proyecto político de derechos y de futuro» que busca contrarrestar el avance de las políticas neoliberales y reconstruir una «Patria Justa, Libre y Soberana».
En este sentido, las CTA bonaerenses se posicionan como actores clave dentro del movimiento nacional, asumiendo la «responsabilidad» de enfrentar las políticas del Gobierno central y de respaldar a una gestión provincial que, a su juicio, encarna una resistencia activa frente al ajuste. «Kicillof ha demostrado con creces defender la profundización de la democracia», subrayan, presentándolo como un líder capaz de articular una oposición sólida en cada municipio, en la provincia y a nivel nacional.
El trasfondo político y económico
El comunicado no solo refleja una alianza sindical con el gobernador, sino que también pone en evidencia las profundas grietas que atraviesan el panorama político argentino. Mientras el Gobierno nacional, encabezado por Javier Gerardo Milei, impulsa medidas de austeridad y una reestructuración del Estado que han generado rechazo en amplios sectores sociales, figuras como Kicillof emergen como referentes de una alternativa progresista. En la provincia de Buenos Aires, la más poblada y económicamente relevante del país, su gestión ha priorizado políticas de inclusión y defensa del empleo, en contraste con el recorte presupuestario que denuncian las centrales.
La mención a la «entrega de recursos naturales» y la pérdida de soberanía resuena con debates actuales sobre la explotación de bienes estratégicos y la relación con grandes corporaciones internacionales, temas que han movilizado a sindicatos y organizaciones sociales en los últimos meses. Para las CTA, el respaldo a Kicillof es también una apuesta por un modelo de país que rechace la subordinación económica y defienda los intereses de las mayorías.
Una crónica de resistencia
El pronunciamiento de las CTA bonaerenses no es un hecho aislado, sino parte de un movimiento más amplio que busca articular respuestas colectivas frente a la crisis. En un país donde la inflación, la precarización laboral y las tensiones sociales dominan la agenda, el apoyo explícito a Kicillof podría marcar un punto de inflexión en la configuración de alianzas políticas de cara a futuros enfrentamientos electorales y sociales.
Con este respaldo, las centrales obreras no solo reafirman su rol histórico como defensoras de los derechos de los trabajadores, sino que también envían un mensaje claro: en tiempos de ajuste y polarización, la provincia de Buenos Aires se perfila como un bastión de resistencia. La pregunta que queda en el aire es si este apoyo sindical logrará traducirse en una fuerza capaz de contrarrestar las políticas nacionales y consolidar un proyecto alternativo para el país. Por ahora, Axel Kicillof cuenta con un aliado de peso en su apuesta política.
